Estimados colegas.
Somos un grupo que nos decimos continuadores de la obra de Freud y Lacan, que
damos testimonio de la existencia del inconsciente, con nuestro ser, con
nuestra falta en ser, y con nuestro hacer.
Y como
psicoanalistas formamos parte del Campo Freudiano, institución fundada por Lacan
en 1980. Lo esencial del lacanismo es la
práctica clínica, Práctica basada en una ética. No hay clínica
sin ética, decimos. Nuestra ética es la ética del bien decir, la ética del
lenguaje.
Lenguaje que exige
verdad y coherencia. Toda la vida de
Freud, que se confunde con su obra, trata de poner en
el tapete aquellas verdades indeseables que habitualmente tendemos a rechazar.
Y la aportación de Lacan, su trayectoria, se centra en lo imaginario y lo
simbólico para acabar tratando de lo real como imposible. Haciendo del goce la
única substancia y viendo la verdad como
hermana del goce.
Nuestra ética es, a
su vez, la ética del deseo, de la falta, del resto inexpresable e inespecularizable,
la ética del objeto a. Por esto una
dimensión de nuestra ética la expresó Lacan diciendo “No ceder sobre su deseo”,
no cedáis en buscar lo que os falta. Somos
los sujetos de la
FALTA EN SER, SUJETOS EN FADING, SUJETOS EN SPALTUNG, divididos, que trabajan
la identificación con su síntoma
Esta ética matiza,
orienta, nuestra organización política,
nuestras actividades. Cuando veamos lo
hecho este curso y lo que queremos hacer el curso próximo lo veremos a la luz
de estos principios. En el campo
Freudiano no seguimos standares, pero si tenemos principios, los ocho
principios elaborados en el IV Congreso de la AMP.
A la luz de estos principios éticos y políticos hemos
de repasar nuestras actividades de este curso que se acaba y programar las actividades
y las personas que designemos para realizar las del curso próximo.
Y para que esto sea
posible nos moveremos en los ámbitos de
la transferencia de trabajo, que nos sitúa a cada uno en un lugar, respondiendo cada uno del lugar que ocupa. De este modo formamos un grupo unido por la transferencia
de trabajo, unido por el psicoanálisis, no identificados con una persona, sino
con una tarea.
Este es el espíritu
del campo freudiano, en el que nos movemos como el pez se mueve en el agua.
Presidente de Forum Psic. de Murcia