¿Qué es el amor? Esta pregunta ha sido planteada y respondida a lo largo de los siglos. Pedro Sanchez. Psicoanalista y Psicólogo Clínico.Murcia.
Sobre el amor, desde el Psicoanálisis.
¿Qué es el amor? Esta pregunta ha sido planteada y respondida a lo largo de los siglos. Todavía hoy es actual. Hesiodo decía “el amor es el arquitecto del universo”... Agustín de Hipona “el amar es la vida del corazón”, la escritora Margarita Durras “Ningún amor en el mundo puede ocupar el lugar del amor” También alguien ha dicho “Decir te amo o, no puedo estar sin ti, es dependencia, amar significa ser capaz de estar solo y compartir esa autonomía con otra persona”
Se suele decir”hay amores que matan” y otros también se preguntan ¿Por qué, a veces, elegimos lo que nos perjudica?
Nuestra cultura comienza con los griegos y es Aristóteles quien en su libro Metafísica nos habla de los autores que le precedieron y de cómo, según ellos, el amor interviene en el cambio de los seres. Aristóteles explica como los seres son uno mismo y a la vez se mudan en otro y pone el amor como la causa del cambio.
Los que primero hablan del amor son los poetas Hesiodo y Homero.
Según Hesiodo, al principio existió el Caos, después la Tierra, base eterna e inquebrantable de todas las cosas, y el Amor. Hesiodo, por consecuencia, hace que la Tierra y el Amor sucedan al Caos.
Empédocles (490-430 a. C) formuló la teoría de los cuatro elementos (aire, fuego, tierra y agua), que constituyen «las raíces de todo», y afirmó que el amor y el odio son las fuerzas que mueven el mundo. Es el primer filosofo que habla del amor como episteme, como conocimiento profundo y racional, a diferencia de los mitos. Luego Platón dedica sus diálogos “el Banquete” y “el Fedro” a hablar del amor. “El Banquete” es una reflexión filosófica sobre el amor. Se reúnen varios amigos y cada uno va explicando como entiende el amor. En este dialogo Platón nos ha dado la definición del amor de transferencia que luego Freud ha desarrollado. Alcibíades dirige a Sócrates su demanda de amor. Es el erastés, el amante, desea el agalma, objeto precioso que cree en posesión de Sócrates. Pero Sócrates no se reconoce cómo erómenos, el amado, de Alcibíades, dice no tener nada deseable, nada digno de ser amado. Sabe que eso tan valioso que en él ve Alcibíades en realidad es nada. Esta es la respuesta de Sócrates: “Todo ese amor que tu diriges hacia mi, en realidad, es a Agatón a quien se refiere (Agatón es otro de los asistentes al banquete).
En realidad el amor es siempre un amor de transferencia, ya todo objeto de amor es un objeto que sustituye al primer objeto de amor del infans. Es decir todo acto de amor es una metáfora. Es lo que dice Lacan en el Seminario 1. “Cada vez que un hombre habla a otro de modo auténtico y pleno hay, en el sentido propio del término, transferencia, transferencia simbólica: algo sucede que cambia la naturaleza de los dos seres que están presentes.”
Desde los griegos sabemos que el amor es una fuerza que une, Freud la llama pulsión que actúa en el sujeto humano a veces, a pesar de si mismo. Lo podemos ver expresado en estos versos de lo juglares medievales
“¡Que por mayo era, por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor, cuando los enamorados van a servir al amor!”´
Por otra parte, desde Freud, el psicoanálisis describe lo que solemos llamar amor, como una conducta narcisista, es decir que el hombre y la mujer sólo aman lo que han sido, lo que son, lo que ambicionan ser.
Tenemos experiencias también del sufrimiento que ocasiona el amor. Nuestro poeta Gustavo Adolfo Bécquer decía “Amar es sufrir. A veces la pulsión, la fuerza del amor en lugar de unirse con el objeto amado se sacrifica por el. Renunciar al placer en nombre del amor es el origen de la neurosis.
Cuando preguntan a Sigmund Freud al final de su vida lo que es para él un ser humano sano, contesta: «Aquel que es capaz de trabajar y de amar». En efecto, todas las patologías que trata el psicoanálisis tienen un factor en común: sus inhibiciones a la hora de amar.
Desde que el ser humano irrumpió en la tierra sintió el vació del mundo del instinto, y pensó que el amor era su solución Por eso desde el principio todos los pensadores y todos los poetas han intentado explicar la significación de esta fuerza del amor.
Podemos ver la Odisea como la primera novela de amor que se ha escrito. Ulises se va a la guerra de Troya, tarda más de diez años en volver y su mujer Penélope lo espera, negándose a unirse a quienes la “pretenden”.
Amor es sentir una profunda necesidad de ser uno con el todo, una profunda necesidad de disolver en una unidad el tú y el yo. Cuando sentimos el vacío, hay una llamada al amor. Solo los seres que hablan el lenguaje articulado pueden ser amantes. Amante es aquel que siente el deseo, la falta, el vacío, y considera que otro tiene lo que a él le falta. Por otra parte el amante pasa a ser amado, es decir, a ser deseado. He aquí el juego del amor. El amante tiene y no tiene, es rico y es pobre. Nos lo dice Platón en “El Banquete” al decirnos que Eros, el amor, es hijo de Poro, la abundancia, la riqueza y de Penia la indigencia, la pobreza.
Podemos acabar estas reflexiones sobre el amor con las palabras que deja escritas a su amada el protagonista de la película de “La carta esférica”:“Se que volverás porque yo tengo lo que tu deseas”
El amor es una pregunta a la que nos confrontamos todos los días, a la cual cada uno responde con su acto.
Los ricos, si solo son ricos, no pueden amar. Por eso Lacan podía decir: “todo discurso que se entronca en el capitalismo, deja de lado lo que llamaremos simplemente las cosas del amor”
Pedro Sánchez González
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