Política del Psicoanálisis
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…asistimos al momento en el que el estatuto mismo de ciudadano se ha degradado al de usuario y consumidor…  Manuel Fernández Blanco

POLÍTICA DEL PSICOANÁLISIS*
Manuel Fernández Blanco


Podemos pensar que el futuro del Psicoanálisis, en la época de la sociedad del control y de la evaluación generalizada, cada vez se jugará más en relación a la Política. Es un hecho que el sujeto de la hipermodernidad no está para muchas historias y se preocupa menos por la verdad que por el funcionamiento. Es un sujeto que defiende al mismo tiempo la alienación y la separación, la homologación y el reconocimiento de su diferencia: es el caso, por ejemplo, de los colectivos gays cuando reivindican su derecho al matrimonio. Frente a este real la clínica del pasado se nos ha quedado obsoleta.

El síntoma, como metáfora de la verdad reprimida, como mensaje enigmático, interroga cada vez menos a los sujetos actuales. Lo real, cada vez más sin ley, se encuentra hoy muy adelantado a lo simbólico, a la teoría con la que podemos dar cuenta de él. Esto nos exige estar doblemente atentos: atentos a las mutaciones de la subjetividad y atentos a las mutaciones del poder.

A las primeras, porque nos harán cambiar la clínica. A este respecto, los Centros Psicoanalíticos de Consultas y Tratamiento (CPCT), que son centros donde se ofrece tratamiento gratuito y limitado en el tiempo, son el laboratorio privilegiado de la clínica que viene, de la clínica de mañana. Son, por decirlo así, la clínica que transformará la clínica. Si la histérica contestaba al amo en posición de saber, ahora es lo real lo que viene como respuesta al amo en posición “protocolaria”, ya que los protocolos son el nombre de la rutinización, o sea, el empuje hacia la repetición.

Decía que hemos de estar atentos a los cambios en las subjetividades, pero decía también que no podemos perder de vista el horizonte de la política contemporánea. El psicoanálisis debe tomar la palabra para oponerse a la burla de la verdad que supone el discurso dominante. Cuando asistimos al momento en el que el estatuto mismo de ciudadano se ha degradado al de usuario y consumidor, el psicoanálisis puede contribuir a una renovación del estatuto del ciudadano contemporáneo. La orientación por el síntoma es la posibilidad de que el sujeto contemporáneo acceda al estatuto de ciudadano tomando distancia del estatuto de súbdito: súbdito del S1 de la normopraxis que lo aboca a la esclavitud del goce más opaco. Tal como se resume en uno de los ejes de trabajo de este encuentro Pipol 3, los psicoanalistas debemos oponer al sujeto protocolizado el ciudadano-síntoma. Esta es nuestra concepción de la utilidad. No es la utilidad concebida en términos de rentabilidad capitalista, adaptación y funcionamiento. Es la utilidad que se deduce del plus-de-vida que el tratamiento del sujeto, vía síntoma, posibilita.

Por eso es necesario conjugar la utilidad del psicoanálisis con la pragmática de su empleo. No utilizo el término de pragmático sino como lo usa Jacques-Alain Miller cuando señala que es lo que viene al lugar de la falta, del vacío, y que por eso mismo exige una invención que recae sobre el agente, es decir sobre nosotros.

Nuestros CPCT son nuestra invención. En su dimensión social, son una respuesta ante los intentos de exclusión del psicoanálisis. Un retorno desde lo real de la clínica psicoanalítica. En la ciudad –los CPCT lo son de una ciudad- estamos obligados a transmitir y a demostrar otra forma de hacer presente el discurso analítico. Los CPCT tienen que ver con las invenciones y artificios del síntoma. Los CPCT son un modo privilegiado de hacer pasar el psicoanálisis en lo social. El psicoanálisis es un bien público, pero el público no siempre lo sabe. Invertir esta situación forma parte de nuestra responsabilidad y nos aboca a la acción política. Si la hipermodernidad aboca al sujeto al individualismo, el psicoanálisis responde desde la particularidad.

Los CPCT son uno de los nombres de nuestra acción política. Suponen una invención necesaria, un síntoma, como respuesta del Campo Freudiano a la lógica que gobierna la civilización actual. En España, para su sostenimiento, hemos creado la Fundación para la Clínica Psicoanalítica de Orientación Lacaniana que es una Fundación Socio-Sanitaria de utilidad pública que ha logrado un acuerdo con el Estado para el sostenimiento de los CPCT.

Los nuevos sujetos privilegian el acto sobre la palabra, son sujetos del cortocircuito del inconsciente. Es lo que vemos todos los días en las llamadas patologías del acto que inundan nuestro mundo. Por ello, cruzar las puertas de un CPCT es, para estos sujetos, caer en la bendita trampa del inconsciente: esa que supone quedar preso del significante, lo que supone concederle una posibilidad al sentido y a la verdad restándosela al acto, al tonto, al loco acto, que no interroga sino después. Por eso, el acto psicoanalítico, y sus efectos sobre el síntoma, puede considerarse una intervención social, la mejor de las intervenciones sociales, ya que tiene efectos sobre el goce que habita el lazo social.

Quizás no nos hemos puesto a pensar en las consecuencias de la inconsistencia del Otro: los sujetos actuales la han encarnado y vienen a las consultas con similar familiaridad a la que emplean en su vida corriente. A esto ayuda el objeto del consumo que tapa la división, la ciencia con sus paraísos prometidos, la casi desaparición de la transferencia hacia el saber y el cinismo respecto a la verdad.

Quizás tengamos que pensar en la palabra más apropiada para dar cuenta de lo que se hace en un CPCT: no es un psicoanálisis puro, son consultas y son tratamientos. Tratamientos cortos que apuntando a lo real que vela la repetición, posibilitan una salida viable para el sujeto. Así lo breve no se hace idéntico a lo provisional, que es la característica del tiempo en la actualidad.


* Este texto es un extracto de la ponencia, redactado por el autor


Extraído de:


EL OBSERVATORIO PSI
Nº 11/ 07

Psicoanalistas en contacto directo con lo social
Iniciamos una nueva serie de El Observatorio Psi con los ecos del reciente Encuentro PIPOL 3, cuya continuación, ya anunciada por Jacques Alain Miller, en PIPOL 4 tendrá como sede Barcelona y como tema “Desinserción. Clínica y Pragmática de la Desinserción en Psicoanálisis